|
Crónica de un domingo de escalada (22 de Marzo de 2005)
Los lunes se caracterizan por la vuelta al curro, pero cuando se ha pasado un fin de semana "aristiano" un@ hecha la vista atrás y se hace algo menos dura la vuelta.
Adm se caracteriza por soltar los "engüertos" al primero que pasa, y este me ha tocado a mí. A "votación" de Borja la crónica del domingo recae en mis inexpertas manos, así que disculpad todo comentario poco ortodoxo o fuera de una digna crónica periodística.
Por ser domingo y día del Señor, la jornada de escalada comenzó tarde, a las 11.00. En realidad debía de haber empezado media hora antes, pero las sábanas a algunos se le pegan (y es normal).
Dado el amplio conocimiento de la zona, los escaladores: Mati, Álvaro, Conchi, Nuria, la que escribe, la hermana de la que escribe-Marisa- y un amigo-Nacho- seguimos a nuestro guía (no espiritual) Borja por la "selva" de Torrelodones hasta el "Elefante", zona de escalada donde nos asentamos al más puro estilo gitanillo y dispuestos a desgastar vías.
La jornada fue muy intensa y divertida; con tres cuerdas para 8 la rotación no era excesivamente rápida, lo que daba para charlar y animar al que subía. Nuria abrió con buen pie su primera vía, Nacho con algo de trampilla también; Borja, como habéis de suponer no ha perdido sus dotes escaladoras y yo, tras un ligero "milagro" llamado "auparme en la primera que no llegó" conseguí con éxito encadenar otra.
Los demás disfrutaron (aunque sea difícil de entender para Borja) de segundo sin ningún tipo de remordimiento. Conchi volvió a demostrarnos sus grandes habilidades, tanto de escaladora como de "aseguradora". Mati sorprendió con unos asombrosos pasos de bailarina, Álvaro con una velocidad de lagartija increíble y mi hermana con una capacidad inaudita para atender a su perro Gaspar y a la escalada a la vez.
A media jornada, poco antes de cambiar de zona, Bea y su perra Darna vinieron a animar algo más el día. Desde entonces a parte del "estrés" de la escalada se nos sumó una preocupación más, cuidar de que perro y perra no se dejaran llevar por un día tan primaveral (tarea en la que creo fallamos).
"Con la hora de la comida cambiamos de vías".
La jornada de la tarde no decayó ni en ánimos ni en actividad. Tras una comida con tema de "aquí hay tomate" (lo siento, no se puede trascender a más detalles) nos dispusimos a abrir nuevas vías. Estas, bastante más técnicas, nos pusieron a prueba de nuevo.
Los más "volaos" decidieron que para hacer la digestión nada mejor que probar unos techitos, así que hayá se dispusieron, en principio, Nuria y Borja. Poco a poco, ante la vista de la diversión que suponía columpiarse cada vez que se hacía un intento fallido nos fuimos animando a probarla todos. Algunos consiguieron más que otros, porque aunque digan que no, la altura en la ecalada juega a favor de algunos.
Con la caída de la tarde y de los brazos, y de las posibilidades físicas recogimos y nos dispusimos a visitar al grupo de "alpinismo", que desubicados por las cervezas habían acabado haciendo el curso en Torrelodones. (Ellos dicen que era por la falta de nieve, Ya, ya!!!).
¿y el final de la jornada? En principio tenía que haber acabado con unas birras en el bar, pagadas por los "infractores" de la ley del "no vale.. tirar de chapa, agarrarse de la cuerda...", pero a algunos no entró la "prisa" y tuvimos como marcharnos antes. ¿Hubo cervezas? ¿sí? ¿no? tendréis que preguntarle a Borja.
Buena Semana Santa para todos y espero que a la vuelta repitamos más como estas.
¡Hasta el día 4 en la reunión!
Coté
|
|